ACEITE DE OLIVA VIRGEN EXTRA Y PISTACHOS PROTEGEN LA SALUD EN EL EMBARAZO

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    ACEITE DE OLIVA VIRGEN EXTRA Y PISTACHOS PROTEGEN LA SALUD EN EL EMBARAZO

    Utilizar aceite de oliva virgen extra como grasa culinaria y suplementar con pistachos, además de incluir hortalizas, fruta, pescado azullegumbres y todos los componentes de la dieta mediterránea, tiene beneficios sobre la salud de la mujer embarazada y sobre los dos primeros años de vida de sus hijos.

    Así lo cuenta a CuídatePlus Alfonso Calle Pascual, jefe del Servicio de Endocrinología del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid, e investigador principal de un estudio realizado sobre más de 700 niños y publicado en la revista científica Journal of Clinical Medicine: “A los dos años hemos visto que los hijos de las mujeres que han seguido un patrón de dieta mediterránea tienen un estado de salud mejor que los de las madres que no siguieron esta forma de alimentación”.

    Los beneficios de la dieta mediterránea durante el embarazo se alargan en el tiempo ya que se produce una reducción de las enfermedades graves que producen un ingreso hospitalario en los niños hasta los dos años. “El 25% ha evitado ingresos por infecciones virales o bacterianas y el 25-27% han tenido menos ingresos por fenómenos alérgicos, como bronquiolitis y asma” y, por tanto, han recibido menos tratamiento con antibióticos y corticoides. Es importante destacar que de los 703 niños estudiados –alrededor de 350 en el grupo cuyas madres se alimentaron con dieta mediterránea- las tasas de lactancia exclusiva, la entrada a guarderías y el cumplimiento del calendario vacunal han sido semejantes.

    Efecto perdurable hasta los dos años

    Por ello la única diferencia en la salud de los dos grupos de niños es el ambiente intrauterino durante el embarazo y el impacto de la alimentación materna. “Podemos asumir que los beneficios de una alimentación basada en los principios de la dieta mediterránea –utilizando de forma exclusiva virgen extra y frutos secos, fundamentalmente los pistachos-, no sólo se transmite en efectos saludables sobre la madre y recién nacido sino que se alargan hasta los dos años de edad”.

    El estudio del Clínico continuará hasta los cinco años de edad de los niños y se espera que los resultados positivos persistan y que ayuden a la utilización de la dieta mediterránea durante el embarazo. “La frase que dice ‘Nosotros somos lo que nuestra madre mientras nos gestó’ va siendo una realidad con evidencia”.

    El estudio ha analizado los datos de 480 mujeres a las que se les suplementó la dieta mediterránea con aceite de oliva virgen extra y pistachos, ambos fabricados en España, y a sus hijos, frente al mismo número de mujeres que no lo hicieron. Aunque el estudio no buscaba medir la cantidad de aceite o de frutos secos que la mujer consumía, se suministró a las embarazadas una garrafa de aceite de oliva virgen extra de 5 litros para que la consumiera toda la familia como única grasa culinaria, así como 2 kg de pistachos, para que consumieran más de 25 gramos diarios como poco 4 días a la semana. “El consumo se midió por determinaciones bioquímicas durante el embarazo”.

    En cuanto a la mujeres, la suplementación de la dieta se tradujo en una reducción de hasta el 30% en la aparición de diabetes gestacional y también en una disminución de hipertensión (preeclampsia), y de parto prematuro, menor número de recién nacidos con bajo o elevado peso y menos necesidad de ingreso en UCI neonatal.

    ¿Ganancia de peso frente a densidad calórica?

    Los resultados del estudio también combaten la mala prensa de los frutos secos y del aceite de oliva por su alto contenido calórico y alta densidad en grasa ya que existe cierto miedo a consumirlos por la posibilidad de ganar peso. “Nuestro estudio ha demostrado que no se asocia a ganancia de peso excesivo, sino más bien al contrario, a que ganen menos peso del debido. Si uno se acostumbra a consumir aceite de oliva virgen extra, cómo se les recomienda tomar más ensalada o verduras, consumen más alimentos de baja densidad calórica”.

    Los frutos secos, al tener que pelarlos y comerlos de uno en uno, prolonga lo que se llama “la fase cefálica de la comida, que induce saciedad. Consumiendo este alimento es difícil que se tomen más de 10 ó 12 pistachos. Eso hace que se ingieran, globalmente hablando, menos calorías de las que se tomarían con un alimento ultraprocesado”, ha concluido Calle.

    (Via: Cuidate Plus)

    UNIDAD DE NUTRICIÓN, ALIMENTACIÓN Y METABOLISMO
    Dr. Jesús Bernardo García
    Tlf. Consulta: 664 21 45 45 – 984 18 03 03